Los antecedentes
La tarde del viernes 24 de abril, 3 personas que realizaban estudios topográficos en la junta auxiliar de San Andrés Azumiatla; para la construcción de 2 carriles más de la carretera que va desde Santa Clara Ocoyucan hasta la 11; fueron retenidos por pobladores, reclamándoles que la obra iba a perjudicar sus predios.
Gerson Delgado y David Fernández, trabajadores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de la empresa Gerlus, respectivamente; fueron trasladados a la presidencia auxiliar por los habitantes que mostraban una actitud agresiva.
Los pobladores argumentaban que las obras en construcción los afectarían y además no existía el permiso de construcción por parte del gobierno, tanto estatal como municipal.
Alrededor de 500 personas se reunieron en la plazuela de la presidencia, agentes del Ministerio Público llegaron al lugar para levantar una constancia de hecho; pero fueron corridos a golpes por las personas, incluso intentaron agredir a la prensa.
El rescate
Foto: @carlosPRESS
Alrededor de las 11:30 de la noche, alrededor de 300 granaderos entraron a la junta auxiliar para rescatar a las personas que permanecían retenidas. A 100 metros de llegar a la presidencia, los inconformes prendieron fuego a un par de camionetas, los granaderos comenzaron a compactarse y empezó el enfrentamiento.
Desde los balcones, un grupo de 5 personas comenzaron a lanzar rocas hacia el contingente policíaco. Los granaderos y elementos de varias corporaciones, repelieron la agresión lanzando balazos al aire. En cuestión de minutos lograron entrar a las instalaciones.
El grupo de granaderos derribó puertas y sacó a los alborotadores comenzando a formarlos en el suelo; algunos fueron llevados inmediatamente hasta 100 metros afuera de las instalaciones llenos de sangre por los golpes.
Según versiones de algunos reporteros, Guillermo Hidalgo Vigueras, secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, esperó al operativo desde una distancia considerable y ahí pobladores le comenzaron a balear desde los matorrales, unos 20 metros arriba, lo cual provocó su salida del lugar.
La retirada
Transcurrida una hora, los granaderos comenzaron a replegarse al tiempo que protegían a los reporteros gráficos que se encontraban en el lugar.
Desde la presidencia auxiliar, hasta la entrada del pueblo, la distancia es de un kilómetro y medio. Todo ese trayecto duró 30 minutos, ya que las agresiones continuaban y colina arriba se apreciaba que corría gente con escopetas.
La policía seguía disparando al aire para persuadir a los agresores. Los reporteros eran escoltados y protegidos ante cualquier eventualidad por una camioneta pick-up de Seguridad Vial del estado. En ese transcurso, un policía judicial resultó muerto a causa de un infarto y fue subido a la batea de la camioneta.
De pronto, a unos 200 metros de la salida, la patrulla que resguardaba a la prensa aceleró el paso y esta quedó sin protección, pero los granaderos con los escudos siguieron escoltando a los reporteros aunque ya las agresiones y los momentos de tensión habían terminado.
Al llegar a la entrada de la junta auxiliar, tanto policía como prensa subieron a sus vehículos para salir lo antes posible.
El convoy se empezó a dispersar hasta ya haber llegado a la 11 sur.






