Albert González de 25 años, ascendencia cubana, vivía en Miami y era conocido en el mundo de los hackers como “El terrorista de Unix”. Conoció a Stephen Watt en la sala de chat “Relay”.
Watt, era un fisicoculturista y el programador estrella que trabajaba en el departamento de informática de Morgan Stanley; odiaba pasar 8 horas diarias en un cubículo, quería más emoción.
El último del grupo es Patrick Toey, de 22 años que dejó la preparatoria cuando conoció a González y Watt para hacer los fraudes bancarios.
La legislación:
Desde 1997, en el Consejo de Europa, nombró el Comité de Expertos del Ciberespacio, para legislar en contra del delito informático.
El comité fue integrado por policías, juristas e informáticos, y se invitó a Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia, para debatir los problemas que generaba la delincuencia en Internet.
Se tardaron 4 años en armar el documento, poniéndose de acuerdo toda la comunidad internacional.
Se llamó Convenio sobre la Ciberdelincuencia (archivo .pdf), aprobado y abierto a la firma por el Plenario del Consejo de Ministros en Budapest, el 23 de noviembre de 2001.
La banda del sombrero verde:
Albert, y Stephen conversaban diciendo que odiaban a aquellos llamados “hackers de sombrero blanco”, que eran los que ayudaban a atrapar a otros hackers. Los de sombrero negro, son quienes se dedican a penetrar sistemas con fines maliciosos, ya sea el fraude o simplemente fastidiar. Y ellos se autonombraron los del sombrero verde, porque este es el color del dinero.
El odio a los del sombrero blanco, lo hacían pese que a que Albert González, trabajaba para el Servicio Secreto de Estados Unidos.
En 2003, Albert fue arrestado porque intentaba retirar dinero de un cajero automático con una tarjeta de débito falsa. Si bien este pudo ser el fin de su carrera, él encontró una oportunidad. Tenía en posesión, 15 tarjetas apócrifas, pero los agentes vieron potencial en él y lo reclutaron.
De hecho, años más tarde, para seguir la corriente a los agentes del Servicio Secreto, a quienes por cierto, consideraba que estaban bastante retrasados, le pidió a sus dos amigos, Stephen y Patrick, que le escribieran un programa, para que él se los entregara y así pudieran realizar operativos encubiertos y atrapar a otros hackers. Obviamente, sin que los agentes supieran siquiera de la existencia de sus amigos.
El modus operandi en sus inicios:
Como jóvenes amigos, que casi no tenían dinero, de hecho, la madre de Patrick con problemas para pagar la renta; lo que hacían era conducir sobre la Avenida US1, con sus laptops encendidas. Buscaban redes inalámbricas abiertas para poder penetrarlas. Cuando las encontraban, se estacionaban afuera o rentaban una habitación cercana y desde ahí operaban.
Lo que sucedía, es que cada vez que el comercio deslizaba una tarjeta, ellos capturaban los datos y los enviaban a otros amigos, quienes las decodificaban y retiraban el dinero en cajeros lejanos, ya sólo enviaban su parte a Albert.
Vale la pena hacer un paréntesis para explicar el nivel de confianza y el lazo de amistad. Cuando Stephen se separó de su novia, González viajó a Nueva York desde Miami para ayudarlo con la mudanza; gastó más en el boleto de avión que en el propio traslado de muebles.
Así que cuando Albert pensó que ya no quería seguir con el “vía crusis” de buscar comercio por comercio una red abierta, le pidió a Watt un programa para hackear a un nivel más avanzado, con un código que rastreara los puntos débiles de otros sistemas. Watt lo hizo en 10 horas sin mayor reclamo. Así lograron penetrar la base de datos de Bizrate.com y la de la Universidad Internacional de Florida.
Cambio de estrategia:
Como buen estratega y líder del grupo, Albert recordó que ya había sido arrestado en 2003 con las tarjetas falsas; así que hizo un cambio de estrategia. Prefirió dedicarse a vender los datos a terceros y ya ellos se preocuparían por cómo aprovecharlos.
Uno de sus contactos cuando emplearon esta nueva estrategia fue Maksym Yastremskiy, un joven de Ucrania de 22 años.
Lavaban el dinero, lo hacían haciendo envíos a través de Web Money y de E-Gold.
El nuevo Plan:
La revista Fortune, publica periódicamente una lista de los más ricos en algún rubro, por ejemplo, los actores más ricos de Hollywood, los deportistas que más ganan por contratos de publicidad y hasta el hombre más rico del mundo.
Pues si a esto alguien le ve el lado bueno, sobre publicar el valor de todos los bienes, pues Albert y Patrick también, incluso le tenían una utilidad a estas listas.
En Fortune, revisaban cuentas grandes que hackear.
Ya estaban preparados, para hackear las bases de datos de 250 compañías. Por ejemplo: Banrnes & Noble, Office Max, Seven Eleven, Boston Market, Sports Authority y DSW. Era el robo de 170 millones de tarjetas de crédito.
El inicio del fin y el fin:
Aquel ucraniano que habían contratado cuando decidieron cambiar de estrategia para no ser arrestados, Maksym Yastremskiy, irónicamente, fue quien hizo que los atraparan.
Yastremskiy, fue detenido afuera de un club en Turquía en 2007. Confesó todo y dio pistas para llegar a la banda del sombrero verde.
Fue en mayo de 2008, que Albert fue detenido en el hotel de lujo “The National”, en South Beach. Tenía en posesión: una pistola calibre 27, 2 laptops y $22,000 USD. Además, en el jardín de sus padres, encontraron un barril con 1.1 millones de dólares.
Stephen fue sentenciado a 2 años de cárcel y pagar 172 millones de dólares. Patrick se convirtió en testigo de estado, y al saber esto, Albert se declaró culpable y le dieron 20 años en prisión.
Lo curioso del caso, es que fueron detenidos sólo por el robo de 5 mil números de tarjetas de crédito; el gobierno estimo pérdidas por 200 millones y enjuició a 11 miembros de “La Banda del Sombrero Verde”.






