Hace un par de semanas, periodistas de la ciudad de Puebla, se movilizaron por la noche, ante el trascendido de una balacera, parecía un asunto de narco, ajuste de cuentas o ejecución; no estaba claro.
Al llegar al lugar, policías y ambulancias habían cubierto la zona. La familia de uno de los muertos ya estaba ahí. Sobra decir en este post, que ese día, periodistas de el Diario el Columnista y TV Azteca fueron golpeados y luego difamados, ahora no es el caso.
Lo nuevo es que se ha dado a conocer el video de seguridad que el establecimiento tenía. Se ve claro, el agresor llegó con la intención de usar su arma.
¿Qué pasó?
Lo primero que se ve, es a una mujer entrando y 3 hombres, uno de ellos, el de playera azul, es el dueño. Éste se coloca detrás del mostrador, ella saca el folder y con los papeles en mano pide algo. Uno de los dos guardaespaldas, se forma a un costado del dueño, como para estar fuera de su vista y cerca de él, en el brazo tiene una chamarra que le sirve para cubrir el arma que ya tiene desenfundada.
Segundos más tarde, saca el arma y lo agrede, trata de golpearlo con esta. La mujer y el otro sujeto salen corriendo del lugar. Los otros dos se quedan peleando. Salen de escena, vuelven, salen de nuevo y no se sabe bien qué pasa.
Se logra ver que el dueño le ha quitado el arma, pero comete el error de dejarla en el suelo, la patea; el guarura se va contra él y reinicia la pela. Ya no están a cuadro no se ven, pero para el ojo observador, se puede dar cuenta en qué momento se dan los disparos mortales, ¿cómo?, pues bien: las balas atraviesan varias prendas de ropa que están colgadas, sólo se ve cómo se mueven por el aire o por la travesía del proyectil.
Segundos después, entra una mujer, se da cuenta de lo sucedido y corre. Poco antes de los 6 minutos del video, llega la policía.
Todo ocurrió en tiempo record, en menos de 6 minutos, los agresores entraron, reclamaron, mataron, huyeron (y murieron otros) y llegó la policía.
La familia ha declarado ante la prensa, a la cual en algún momento rebajó, que fue un error agredir al fotoperiodista; que las personas venían de Guadalajara a cobrar algo, algo que al parecer no se debía. En realidad, la realidad no se sabe.
Lo cierto es que se cuenta con un video explícito y esperemos que las autoridades actúen en consecuencia.






